La polifacética catedral de Ciutadella de Menorca

Hace un buen tiempo, y como parte de la ruta monumental de la que podemos disfrutar en Menorca, hablamos sobre la Catedral de Santa Maria de Ciutadella; una iglesia que los aficionados a las artes clásicas valoran por un crecimiento constante a lo largo de más de siete siglos de historia, de un gótico ya madurado a un neoclasicismo que se impregna en su fachada.

Sobre la historia de este templo de una sola nave ya hemos hablado en el blog, así como de sus principales características y los ataques que dañaron la estructura, el mobiliario o las reformas que se sucedieron entre el siglo XVI y el XIX. Hoy, en Autos Vivó, donde puedes alquilar tu coche en Ciutadella, repasaremos algunos de los cambios que sufrió nuestra catedral que ha ido evolucionando desde su estilo gótico al neoclásico. 

Catedral de Santa Maria en Ciutadella de Menorca

Catedral de Santa Maria en Ciutadella de Menorca

Cuando atacaron los turcos…

Santa Maria de Ciutadella se reinventó a sí misma por necesidad. La catedral, ordenada construir por Alfonso III en 1287 tras la conquista de Menorca, sufrió grandes daños durante los ataques turcos de 1558. El fuego y el deterioro en los siguientes setenta años de historia hicieron que la bóveda cayese y se tuviese que reestructurar el edificio, dando una mayor profundidad a las capillas laterales de la basílica.

Si bien la primera capilla de la catedral se construyó a finales de 1500, los dos siglos siguientes verían crecer la importancia de Santa Maria y de sus capillas laterales. Las dos más interesantes son la Capilla de las Almas, de estilo barroco (siglo XVIII), y la Capilla del Santísimo, con una estética marcadamente neoclásica.

El neoclasicismo que devoró al gótico

Sin embargo, uno de los errores que más recordamos en la actualidad, es la inserción de elementos neoclásicos que sustituyeron a los góticos originales, como la  fachada misma, la portada de la fachada principal, que se construyó encima de la original y las capillas laterales que se levantaron en el siglo XIX junto a la segunda entrada a la antigua iglesia.

Al final, lo que Santa Maria de Ciutadella nos transmite, es ese contraste de estilos y formas de pensamiento a lo largo de la historia; una visión que nos permite viajar a lo largo de más de quinientos años y entrever incluso la mezquita que un día fue bajo los arcos del minarete del campanario.